Cuando dos empresas de su grupo se compran entre sí, alguien vuelve a capturar de un lado lo que ya se capturó del otro. cifraHQ crea la orden de venta del vendedor en el momento en que el comprador libera su orden de compra.
Dos empresas del mismo grupo, dos sistemas y una sola orden capturada por dos personas distintas.
El error más común entre empresas hermanas no es contable, es de dedo: una cantidad mal tecleada al volver a capturar el pedido.
La orden viaja por correo, por mensaje o en una hoja de cálculo antes de existir en el sistema del vendedor. Eso no se puede auditar.
La empresa que despacha no ve el pedido hasta que alguien lo captura. Ese tiempo perdido se lo come la fecha de entrega.
Sin un número común entre los dos documentos, emparejar qué pedido corresponde a qué orden es trabajo manual al cierre.
La orden se captura una sola vez, en la empresa que compra.
SKU, cantidades y empaques llegan tal cual a la orden del vendedor. No hay una segunda oportunidad de equivocarse.
La orden de venta se crea en el tenant del vendedor al liberar la orden de compra, sin correos de por medio.
El pedido aparece en la empresa que despacha en el momento en que el comprador lo libera.
La orden del vendedor muestra el número de orden de compra del comprador, y la del comprador muestra el número de la del vendedor.
Nada cruza entre dos empresas si las dos no lo autorizaron antes.
El comprador marca al proveedor como empresa hermana. El vendedor marca al cliente como empresa hermana. Sin esa doble marca no cruza nada.
Una orden de compra normal. Si el proveedor no es empresa del grupo, se comporta exactamente como siempre.
En el tenant del vendedor, con sus precios, sus impuestos, su almacén, la dirección de entrega del comprador y el número de orden de compra.
Cada documento apunta al otro y muestra el estado de la sincronización en todo momento.
Lo único que viaja es el contenido del pedido: SKU, cantidades, empaques, dirección de entrega y el número de orden de compra. Nada más.
Y así debe ser. El vendedor cotiza con sus listas de precios y liquida con sus impuestos, porque responde ante su propia contabilidad y su propia auditoría. cifraHQ no obliga a las dos empresas a compartir cifras.
El vendedor aplica sus listas y sus reglas de precio. No hereda lo que puso el comprador en su orden.
Los impuestos salen de los códigos fiscales del cliente y de los productos, en la empresa que vende.
El vendedor separa y despacha desde su propia bodega, con sus propias condiciones de pago.
Cada empresa cierra con cifras correctas para el país en el que declara, sin arrastrar las del otro lado.
La orden de compra muestra el estado de la sincronización en el propio documento.
Si el traspaso falla, queda visible en el documento y genera una notificación. Nadie se entera tres días después porque el pedido nunca llegó.
Mientras la orden del vendedor siga en borrador, los cambios del comprador se sincronizan solos.
Si el comprador devuelve su orden a borrador, la del vendedor queda retenida y el vendedor no puede liberarla.
Si el vendedor ya liberó su orden, un cambio posterior del comprador levanta un conflicto y avisa a los dos lados en lugar de alterar el documento.
No se puede eliminar una orden de compra cuya contraparte ya fue liberada por el vendedor.
Preferimos decirle exactamente dónde termina la función hoy.
Estas tres están en desarrollo y no forman parte de lo que se entrega hoy.
Las dos empresas pueden operar sobre el mismo sistema de bodega como clientes distintos. Cada documento va al cliente que le corresponde.
Si su grupo tiene dos o más empresas que se compran entre sí, le mostramos el traspaso completo sobre su propia operación.